Llego el gran día, 25 de Noviembre, después de meses y meses de preparativos, de mucho papeleo y de visitar alguna que otra vez la Embajada Australiana en Madrid, por fin estaba todo listo y las maletas hechas, ya no había vuelta atrás.


Aquí emprendimos el primer vuelo dirección Barcelona. Teníamos que pasar la noche allí, ya que el vuelo a Singapur salía temprano el día 26.
De llegada a Barcelona, y con todo el día por delante decidimos ir a visitar algunas cosas que todavía no conocíamos de la ciudad y que a demás nos quedaban cerca del hotel.

Paseamos por el "Parc de Montjuïc" y después fuimos a visitar el pabellón que Mies van der Rohe construyo para la exposición universal de 1929.

Para mi desgracia, estaban realizando una conferencia en el interior y no pude acceder. Tuve que conformarme con hacer unas cuantas fotos desde el exterior. Ese mismo día por la tarde, fuimos al Teatro Victoria a ver el último montaje de la compañía Tricicle, "Spamelot" (una comedia musical sobre la vida del rey Arturo). La obra nos gusto muchísimo, así que si tenéis ocasión de poder asistir, la recomendamos encarecidamente.
De nuevo en el avión y destino a Singapur (14 horas de vuelo por delante).


Por Dios, nunca había estado tanto tiempo sentado! Nos dio tiempo a ver cuatro películas, a jugar a la consola, a leer, a comer cada media hora (cada media hora te sacaban un tentempié y un zumo por si tenías hambre, y así durante toda la noche, jejeje, nos pusimos morados),... Además tuvimos la fortuna de coincidir en los asientos de delante con un matrimonio, ella de Huelva, el australiano, y nos introdujeron un poco en las costumbres australianas.
Ya de llegada en el Aeropuerto de Singapur, decidimos ir a visitar la ciudad, ya que teníamos 12 horas de espera antes de nuestro siguiente vuelo.






La misma compañía aérea, nos ofreció un tour guiado a la ciudad de forma gratuita para amenizar nuestra espera. Fue un poco rápido y no pudimos ver a penas nada, pero bueno, a la vuelta a España la visitaremos con mucho más detenimiento. Esto es lo que pudimos recoger para vosotros.



Este es el León emblema de la ciudad


Estatua en honor del británico Thomas Stamford Raffles que liberó la isla del domino holandés.
Vistas del centro financiero de la ciudad desde la zona del City Hall.



Esta es la fachada del City Hall.
De vuelta al aeropuerto y todavía 8 horas por delante, uff!!! La verdad es que estábamos muy cansados, ya que en el trayecto no pudimos dormir más de media hora



Dimos muchas vueltas por el aeropuerto y al final Daniel acabó rindiéndose a la comodidad de esta butaca de la zona de música.
Como ya no podíamos más, y aprovechando que existían muchas zonas de relax en el aeropuerto, decidimos darnos una duchita, un masajito y una siesta de tres horas. Estas zonas disponían de unas especies de miniabitaciones separadas por biombos, con una especie de camas, en las cuales podías dormir durante un rato.
Un poco más descansados y a sólo dos horas del próximo vuelo, nos fuimos a la zona de embarque.
Para el que quiera saber como es un A-380 por dentro, aquí tenéis un planing del interior del avión
Nosotros estábamos más o menos en la cola de la planta baja del avión, en el pasillo central
Por fin embarcamos, última estación, directos a Sydney (9 horas de vuelo)

Nos dió tiempo otra vez a ver unas cuantas películas, a leer,... Aqui abajo podéis ver uno de los canales que cada uno de los viajeros tenia en sus pantallas. En el daban información detallada de las condiciones del vuelo: planos de situación, altitud del vuelo, información de los vientos, velocidad de crucero,...


Además podias jugar a la consola en estas pantallas, ya que disponian de más de un centenar de juegos

Detrás de nuestros asientos estaba la escalera para subir a la segunda planta

Y por fin, el día 28 de Noviembre a las 8:00h de la mañana, llegamos al aeropuerto de Sydney.